La segunda generación del Dodge Attitude se comercializa en el mercado mexicano como un vehículo de alto rendimiento de combustible con equipo suficiente para sortear los embotellamientos de la ciudad y como una opción a tomar en cuenta si buscamos espacio y confort.

Primera impresión

Dodge Attitude no esconde su vocación como vehículo urbano, sus líneas ligeras son una consecuencia de la obsesión de los ingenieros involucrados en su desarrollo por mejorar su coeficiente aerodinámico en favor de un bajo consumo de combustible.

Diseño y habitabilidad

Por fuera el diseño tiene su génesis en la tradicional parrilla en forma de cruz, le acompañan un par de faros en forma de gota, una entrada de aire discreta en la parte de la defensa delantera y dos faros de niebla enmarcados por molduras de cromo.

Los costados se conforman por lienzos planos, casi rectos, que se dividen de arriba a abajo por una tenue línea que divide al Attitude en dos, destacan rines de 15 pulgadas y espejos retrovisores pintados en color de la carrocería.

La parte trasera sigue esta misma inercia minimalista, por decirlo de alguna manera, encontramos calaveras en forma de gota, luz de stop en LED y una cajuela que se adorna por un pequeño alerón con una moldura en cromo un poco más abajo.
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